
- Alejandro Luchisano
Queridos hermanos en Cristo:
Otro nuevo año llega a su fin!
Este es el tiempo de realizar nuestro balance, de ver cuanto hemos amado! Por este motivo festejamos el nacimiento de Jesús en el tiempo, en la carne. Nuestro Señor no solo nos trajo la salvación sino también el ejemplo de cómo vivir cristianamente, como aspirar a ser santos, alegres peregrinos hacia la Casa del Padre.
Cuantas veces este año hemos cantado: “cuanto he esperado este momento” o “nadie te ama como yo”. Cristo por amor al Padre y a nosotros nace en un pobre pesebre con una cruz en sus bracitos para que llegada “su hora” pudiera derramar la salvación a todos los que creyeran en Él.
Y tu, ¿Cuánta salvación has sabido dar a tus hermanos?, ¿cuántas veces has perdonado?, ¿cuántas veces has llorado mirando la cruz?, ¿cuántas veces te has dado sin medida?, ¿cuántas veces te has prohibido de alimentarte con la Eucaristía? Muchas preguntas, no? El que no se cuestiona está lleno de sí mismo y no tiene lugar para Dios. Tú ¿Has dejado un espacio para tu Dios?
“¡Coraje! Lejos el desaliento” (Padre Frassinetti)
Jesús hoy te dice: “sigue echando tus redes”, hay tantos jóvenes que están sedientos de Cristo, tantos que quieren saber algo de Él. Alza tu voz, canta las maravillas que Dios Ha obrado en tu vida, no te quedes sentado hay mucho trabajo…
¿Sabes lo que significa la palabra “Belén”? Quiere decir “casa del pan”. Transfórmate en pan para tus hermanos, déjate comer hasta desaparecer y Cristo reinará en tu vida.
Como María, abre tu corazón a tu Dios amado y deja que tu vida sea un “Belén”.
Con este pequeño pensamiento te deseo una muy feliz Navidad junto a tu familia.
Te bendigo afectuosamente.
Alejandro Luchisano H.S.M.I
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